Tienes web. La pagaste, la montaste y ahí está. Pero no sabes si alguien la visita, si Google la tiene en cuenta o si directamente no existe para el buscador. Es una duda muy habitual y tiene una respuesta sencilla.
Google tiene una herramienta gratuita que te lo dice todo: cuántas personas han encontrado tu web, qué han buscado para llegar a ella y qué páginas tuyas ni siquiera aparecen en Google. Se llama Google Search Console y en este artículo te explico cómo usarla sin necesidad de saber nada de tecnología.
Qué es Google Search Console y por qué te interesa
Google Search Console es la herramienta que Google regala a cualquier propietario de web para que pueda ver exactamente cómo funciona su página en el buscador. No cuesta nada. Solo hay que registrarse.
Con ella puedes saber si Google ha encontrado y leído las páginas de tu web, qué palabras busca la gente para llegar a ti, qué páginas tuyas no aparecen en Google aunque deberían, y si hay algo en tu web que está impidiendo que Google la muestre correctamente.
Para un negocio local, esta información es oro. Sin ella estás trabajando a ciegas.
Cómo registrar tu web en Google Search Console
El proceso es sencillo y se hace una sola vez.
Busca en Google “Google Search Console” y accede al primer resultado. Inicia sesión con tu cuenta de Google, la misma que usas para Gmail o para gestionar tu ficha de Google Maps.
Una vez dentro, te pedirá que añadas tu web. Copia y pega la dirección completa de tu página, con el https incluido. Después tendrás que verificar que eres el propietario de esa web. Hay varias formas de hacerlo: si tienes la web en WordPress con un plugin de SEO instalado, suele ser automático. Si no, el técnico que te hizo la web puede hacerlo en cinco minutos.
Una vez verificada, Google Search Console empieza a recopilar datos de tu web. Los primeros días no verás casi nada, es normal. En dos o tres semanas ya tendrás información útil con la que trabajar.
Lo primero que tienes que hacer: enviar el sitemap
El sitemap es un archivo que lista todas las páginas de tu web que quieres que Google encuentre. Enviárselo a Google Search Console es como darle un mapa para que no se pierda.
Si tienes WordPress, este archivo se genera automáticamente. Suele estar en una dirección como tuweb.com/sitemap_index.xml. Copia esa dirección, ve al apartado “Sitemaps” dentro de Google Search Console, pégala y dale a enviar.
Con esto le estás diciendo a Google exactamente qué páginas tienes y quieres que aparezcan en el buscador. Tu web se posicionará más rápido.
Cómo forzar que Google encuentre una página concreta
Cuando publicas una página nueva o haces cambios importantes en una existente, Google puede tardar días o semanas en darse cuenta. Si quieres acelerar ese proceso, puedes pedírselo directamente.
En Google Search Console hay una barra de búsqueda en la parte de arriba. Pega ahí la dirección exacta de la página que quieres que Google indexe y dale a enter. Si esa página no aparece todavía en Google, verás un botón que dice “Solicitar indexación”. Haz clic y en cuestión de horas Google irá a leer esa página.
Esto es especialmente útil cuando acabas de publicar una página de servicio nueva o cuando has actualizado un contenido importante.
La información más valiosa: cómo te está buscando la gente
Aquí es donde Google Search Console se vuelve realmente útil para tu negocio.
Dentro de la herramienta hay un apartado que se llama “Rendimiento”. Ahí puedes ver las palabras exactas que ha escrito la gente en Google y que han hecho aparecer tu web en los resultados. No las que han hecho que te llamen, sino las que han hecho que aparezcas, aunque nadie haya hecho clic.
Esto te da dos informaciones muy valiosas.
La primera: sabes qué buscan tus clientes potenciales. A veces descubres que la gente llega a tu web buscando cosas que tú ni sabías que buscaban. Un electricista puede descubrir que mucha gente busca “instalación de cargadores para coches eléctricos Barcelona” y que su web aparece para esa búsqueda aunque no tenga ninguna página dedicada a ese servicio.
La segunda: puedes detectar oportunidades. Si ves que tu web aparece para una búsqueda pero nadie hace clic, significa que tu título o descripción en Google no es lo suficientemente atractivo como para que entren. Eso se puede mejorar.
Cómo detectar si Google está ignorando páginas de tu web
En el apartado de “Páginas” dentro de Google Search Console puedes ver cuántas páginas tuyas están indexadas en Google y cuántas no.
Las que no están indexadas no existen para Google. Nadie las va a encontrar buscando.
Hay páginas que es normal que no estén indexadas: las páginas de administración, los avisos legales técnicos, las páginas de resultados de búsqueda interna. Pero si ves que una página de servicio importante no está indexada, hay un problema que hay que resolver.
Lo más habitual es que esa página tenga algún error técnico, que esté marcada por error como “no indexar” o que Google simplemente no la haya encontrado todavía. En el primer caso necesitas ayuda técnica. En el segundo, puedes usar el botón de solicitar indexación que te expliqué antes.
Por dónde empezar si acabas de registrarte
Si acabas de dar de alta tu web en Google Search Console, estos son los tres primeros pasos:
Envía el sitemap para que Google tenga el mapa de tu web. Revisa en el apartado de páginas que tus páginas principales estén indexadas. Y en dos o tres semanas, cuando ya tengas datos, entra en rendimiento y mira con qué palabras te está encontrando la gente.
Con esa información ya puedes empezar a tomar decisiones: qué páginas necesitan mejoras, qué servicios busca la gente que tú ofreces pero no tienes bien explicado en tu web, o qué zonas de la ciudad buscan tu servicio y tú ni lo sabías.
Saber lo que está pasando en tu web es el primer paso. El segundo es saber qué hacer con esa información para conseguir más llamadas y más clientes.
Si quieres que revise cómo está funcionando tu web en Google y te explique qué oportunidades concretas tienes en tu sector, puedo hacerlo sin compromiso. Te digo exactamente qué está pasando y qué habría que cambiar, en lenguaje normal.